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Tipos de sociedades y requisitos para montar tu propia empresa en España

01 May 2019 - Categoría: Vivir en el extranjero
Montar a propria empresa

El día 27 de junio la ONU celebra el Día de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas. Para muchos emigrantes montar una empresa es la mejor forma de poder desarrollar una carrera profesional y personal en su nuevo país de residencia. De hecho, según datos oficiales estas pequeñas compañías representan el 90% del total de las empresas y generan entre el 60 y el 70 por cierto del empleo a nivel mundial.

España es un claro ejemplo de la importancia de la microempresa en el conjunto de la economía del país, situándose su peso en torno al 95% del total. De hecho muchas personas, durante los años pasados de la crisis, apostaron por lanzarse al emprendimiento para combatir el creciente paro. Y aunque pueda parecer complicado, muchas veces los trámites que tienes que realizar no son tantos. Pero ¿sabes cómo montar tu propia empresa en España? No te preocupes, hoy te hablamos de los principales tipos de sociedades que puedes formalizar para montar tu propia empresa en España y el capital que debes aportar para ello.

Los tipos de empresa según su tamaño

Antes de empezar a hablar de los diferentes tipos de sociedades que puedes elegir de cara a montar tu propia compañía en España, conviene entender cómo se clasifican las compañías en función de su tamaño y facturación. Estas se clasifican en:

  • Microempresa: Hasta 10 empleados y 2 millones de euros anuales de facturación.
  • Pequeña empresa: Hasta 50 empleados y 10 millones de euros anuales de facturación.
  • Mediana empresa: Hasta 250 empleado y 50 millones de euros anuales de facturación
  • Gran empresa: Por encima de los niveles anteriores

Los autónomos, trabajadores por cuenta ajena

Antes de montar tu propia empresa posiblemente quieras ver si tienes la suficiente cantidad de negocio como para ser un trabajador independiente. Por eso muchas personas, antes de formar su propia compañía en España, lo que hacen es darse de alta como trabajador por cuenta ajena o autónomo. Es lo que en inglés se conoce como freelance.

Ser autónomo tiene cosas buenas y malas. Entre las positivas están que no necesitas contar con un capital mínimo para darte de alta ni requiere de un proceso de constitución previo. Basta con darte de alta en el Censo de Empresarios de la Agencia Tributaria así como en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social para poder empezar a trabajar. Si acabas de llegar a nuestro país tendrás asimismo que obtener tu número de Afiliación a la Seguridad Social. Además, necesitarás realizar otra serie de pequeños trámites como solicitud de licencias, registro de tu marca comercial, etc. Te aconsejamos que contrates a una gestoría para todos estos procesos ya que te será de una gran utilidad y no tienen un coste elevado.

Entre sus mayores desventajas está que el autónomo responde con sus propios bienes si hubiera cualquier problema. Es decir, si tu negocio contrae deudas y no las puedes pagar, te pueden obligar a responder con tu patrimonio.

Emprendedores de responsabilidad limitada

Una figura que pueda resultar de tu interés es la de emprendedores con responsabilidad limitada. Al igual que los autónomos tiene la ventaja de que no requiere un capital de dinero para constituir la empresa. Pero se diferencia de ellos que solo tienen una responsabilidad limitada si contraen muchas deudas. Es decir, un autónomo puede perder su casa si contrae muchas deudas, mientras que la figura del emprendedor solo responde hasta una cierta cantidad.

Sociedad Limitada

Posiblemente el tipo de empresa más conocida tanto por las personas que no tienen empresas como las que sí, es la Sociedad Limitada o S.L. Como su propio nombre indica las personas que tienen una compañía de este tipo no responden con sus bienes, salvo que seas el administrador de esta. La Sociedad Limitada puede ser Unipersonal si solo está constituida por una persona.

En el momento de constituir la sociedad hay que aportar un capital mínimo de 3.000 euros. No hace falta que este dinero sea en metálico, puedes usar un par de ordenadores, un teléfono y algún otro objeto relacionado con la actividad de tu empresa cuyas tasaciones de mercado lleguen a un total de 3.000 euros.

Es interesante tener en cuenta que con la Sociedad Limitada estaremos sujetos a la fiscalidad del impuesto de sociedades. El autónomo paga impuestos a través del IRPF, es decir empieza a pagar desde el primer euro que factura y a través de declaraciones trimestrales. Mientras que las sociedades pagan impuestos en función de sus beneficios, una vez al año.

Existe también la Sociedad Limitada Temporal cuya mayor característica es que la mayoría del capital social pertenece a los trabajadores que trabajan en ella, y reciben una retribución en función de su trabajo.

Otro tipo de empresas: Comunidad de Bienes, Sociedad Cooperativa

Una opción para cuando seas más de un socio es la Comunidad de Bienes. De hecho, es una de las formas más sencillas de asociarse. Al igual que en el caso de los autónomos, la responsabilidad de los miembros es ilimitada y no hay una aportación mínima para constituir una sociedad. Sus miembros tributan también a través del IRPF.

Una de las ventajas que tiene esta sociedad es que sus miembros pueden beneficiarse de las bonificaciones que tienen los autónomos cuando empiezan a cotizar como tales (la famosa tarifa plana nacional más otras ayudas que ofrecen las diferentes administraciones estatales, regionales y municipales). También permite compatibilizar la percepción del desempleo con el inicio de tu actividad profesional salvo que hayas decidido capitalizarlo (cobrarlo todo de una vez con la idea de montar un negocio o realizar unos estudios).

Otra forma de empresa es la Sociedad Cooperativa donde sus miembros se adhieren y se dan de baja de forma libre y posee una estructura democrática. Aún así su fiscalidad se rige por el impuesto de sociedades. El capital mínimo necesario para su formación viene fijado por los estatutos de la sociedad.

Estos son solo algunos de los tipos de sociedades que puedes poner en marcha de cara a montar tu propia empresa en España. Te aconsejamos que acudas a un profesional para que pueda analizar tu caso concreto y que te pueda asesorar tanto con la formación como con los trámites que necesites realizar. Además te recomendamos que visites nuestra sección de servicios para empresas, donde podrás encontrar información sobre cómo realizar transferencias internacionales entre empresas, cómo gestionar intercambios de divisas o cómo mejorar tu tesorería global.

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